La Escuela de Ciclismo F.º Pizarro de Trujillo, constituye una organización “de ciclismo sin ánimo de lucro “ en nuestra ciudad dedicada a la formación e iniciación deportiva con 53 chicos/as en edad escolar.

Nacemos en el 2001, ante la inquietud de un grupo de 42 adultos deseosos de perpetuar la práctica de este deporte entre los más jóvenes. Esta realidad, nos lleva a entender la Escuela de Ciclismo como el espacio y tiempo de ocio en el que nuestro compromiso con los críos no se limita a montar en bicicleta, saltar obstáculos o rodar una serie de kilómetros con los que estilizar la figura corporal. Nuestra concepción de Escuela, aúna dos vertientes claramente diferenciadas al tiempo que complementarias, por un lado, pretendemos llevar a cabo una labor pedagógica y social en la que el desarrollo de valores sea una constante a conseguir, por otro lado, es obvio apostar por un trabajo físico que implique la motricidad de nuestros alumnos donde la bicicleta cobra un especial protagonismo, hasta el punto de convertirse en el medio de transporte de muchos de estos niños.

 

 

Dentro de la Escuela, destacamos tanto la importancia de ayudar a los niños a desarrollar sus habilidades deportivas, como a fomentar y cultivar en ellos valores como el juego limpio, el espíritu de equipo, la aceptación de las normas, la tolerancia, los hábitos saludables, la promoción de la seguridad vial, el respeto por las instalaciones, el material y el medioambiente, el desarrollo de la autoestima, etc. 

Uno de los referentes de nuestra Escuela es el de crear una Escuela abierta y universal donde no tenga cabida ningún tipo de exclusión, ya sea por razones de sexo, raza o simplemente discapacidad. 

No pasamos por alto el importante papel de los padres en la educación de sus hijos, por lo que consideramos muy necesaria su participación y apoyo en la formación y desarrollo de los chicos. En este sentido, animamos a todos aquellos que así lo quieran entender a trabajar codo con codo en este ilusionante proyecto.

 

 

 


Es en el deporte de base, donde los objetivos no pasan primordialmente 
por la obtención de resultados deportivos, sino con logros que tengan que ver con mejorar la integración de los niños, aumentar la adquisición de destrezas, técnicas y tácticas individuales y colectivas de varios deportes, que le permitan el día de mañana poder desarrollar mayores exigencias. 

 

 

Por último, nos gustaría reflejar nuestra filosofía acerca de la victoria “cueste lo que cueste”. Se trata de un planteamiento avalado por los más prestigiosos educadores y entrenadores, en la que por encima de todo prima la persona, quedando relegado a un segundo plano el hecho de ganar o perder. El factor competición lo concebimos como algo necesario y que por tanto debe estar presente, facilitando la interacción que se establece entre los chicos de nuestra Escuela y los niños de otros lugares. Asimismo, la competición bien entendida, les hace asumir valores y normas importantes tales como: el respeto por el contrario, el cumplimiento de las reglas del juego, el respeto por los jueces de la competición, la aceptación de sus propios límites…

 

La competición no es buena ni mala como tal; es meramente un medio por el cual comparamos nuestras facultades y esfuerzos con los de los demás, según unas reglas. El hecho de que la competición sea sana, depende en definitiva de cómo compitamos y de qué significado demos a la victoria. 

 

”El Ganador es el que mejor se lo pasa”